|
|
 No andaba en busca del mejor chocolate del mundo cuando el papelito cayó al piso. Tenía anotada una dirección: “San Gervasio 29, La Rotta”. Al instante fui teletransportado hacia una carretera italiana una tarde de mayo, y aún más allá, hasta un valle venezolano marítimo e inusualmente verde. Dos paisajes fundidos en una tableta de chocolate cuya envoltura lleva escrita una palabra: “Chuao”.
La tableta de “Chuao” aparece y desaparece, como una ilusión. Hace algún tiempo una mensajera de paso por Italia confirmó que estaban agotadas en los alimentari donde alcanzó a preguntar. La última vez que visité la (Leer más)
Las olas rugen esta
noche, contaminan todo. Acaba de terminar el primer lunes de otoño y no
logro sacarme de la cabeza dos recetas que se me aparecieron por
motivos inconfesables. De tarde, mientras rumiaba sobre como cocinar un
arroz con sobras de mero, busqué entre pilas de libros desordenados,
recién mudados a esta casa, para dar con una receta de mujer. Al final
la encontré, y mientras revisaba esas poesías brasileñas, llegué a
otra, llamada "Feijoada a minha moda".
Qué final de día tan caótico, quizás debido a las transiciones, al
cambio de estación, a las dos recetas con (Leer más)
Érase una vez un miércoles por la mañana cuando, tras abrir las páginas (web) de un diario mundial volteé la cara hacia la ventana y mirando el gris paisaje murmuré: 'oh my god, el minimalista ataca de nuevo'. Y desde una lejanía espaciotemporal llegó el recuerdo del sonido de una cocina, el 'tam-tam' con el cual tantas manos de Venezuela hacían retumbar las arepas para saber si se estaban cociendo bien.
(Leer más)
El crítico de vinos es un animal de la
modernidad, pero a veces exageran. Es el caso de quien podría ser
considerado como uno de los mejores de todo el mundo, si el éxito se
midiera por el número de seguidores y de botellas vendidas. Bueno, lo
curioso es que esa persona no existe. Y su nombre es Shizuku Kanzaki.
Hace poco encontré, al fin, un ejemplar de las aventuras de Shizuku como catador, tituladas “Las gotas de dios” (Kami no Shizuku).
Estaba seducido por la idea de que un personaje de cómic estuviera
generando tanto revuelo y (Leer más)
Si crees que vamos a conquistar pronto otro planeta con las nuevas tecnologías, deberías entretenerte un rato con mi licuadora último modelo. Es un aparato de la modernidad, su glamour se debate entre el vidrio y el acero. Tiene líneas propias del futurismo, y cuando la vi, con promesas de altas revoluciones, y a ese precio, pues una fuerza galáctica hizo que la comprara. Ahora bien, mucha gente compra estos aparatos para hacer jugos o cremas de verduras. Para mí, sólo tiene un uso: hacer pesto de albahaca.
Puedes imaginarte cuando la desenfundé, flamante, ya tenía listas las hojas de (Leer más)
  Suena como una invocación interplanetaria: Plantae, Tracheobionta, Magnoliophyta, Magnoliopsida, Dilleniidae, Malvales, Malvaceae, Byttnerioideae, Theobromeae, Theobroma, cacao. Toda esta ruta puede terminar en este pedazo de chocolate de Porcelana Criolla, un placer terrícola como pocos aunque la denominación en latín augure que es la comida de los dioses. Si lo pruebas con ojos cerrados corres el riesgo de teletransportarte.
Este Porcelana Criolla es de la casa Amedei de Italia, y la tableta está numerada a mano con el 00145 de un total de 20.000. Por supuesto tiene la cifra mágica que distingue a los chocolates de alcurnia: 70%. Su color es (Leer más)
Primero fue el verde de las colinas, luego el olor y el furor y la falsa oscuridad de una lluvia de mediatarde. Las evocaciones de como se comporta la naturaleza en las regiones tropicales me asediaban desde la llegada a San José para unos días de trabajo. Pero lo mejor llegó con una empanada en el mercado central y un viejo bar que más parecía un recuerdo desenterrado.
Pequeñas memorias que ayudan a escapar de los grandes hoteles donde se hacen las conferencias. Hacia 20 años no pasaba por estos lados y sentía como si la ciudad de antaño se (Leer más)
Se mira y no se toca: estas pueden ser las galletas más caras de la historia. Además son de amaranto, que casi nadie consume. Con nueces. Y quizás sean las más viejas disponibles en el hipermercado global, pues fueron horneadas en 1985. Pero tienen otra virtud: estuvieron en el mismísimo espacio exterior, allá en la órbita de nuestro pequeño planeta. Como curiosidad gastronómica, no se puede ir más lejos. Por el momento. (Leer más)

Llovía sin parar, durante la última caza
de sombras en Venecia. Para encontrarlas hay que perderse entre las
callejuelas retorcidas cerca del mercado hasta escuchar el rumor
proveniente de unos bares que no siempre son evidentes. Adentro los
habituales beben un vaso de vino, que llaman ‘ombra’, y comen pequeñas
porciones, que llaman ‘cichetti’.
Esa ombra, o sombra, puede ser de blanco o tinto, y suele aparecer en
copas o vasos un poco más pequeños de lo habitual. Los cichetti tienen
muchas caras: desde una seppia en su tinta, en un pequeño platillo, o
una albondiga, o una alcachofita, o (Leer más)
El muelle de pescadores de Máncora albergaba una escena melancólica: decenas de calamares gigantes eran sacados de un bote, luego unos brazos enormes separaban las capuchas de las cabezas con tentáculos, que terminaban amontonadas a un costado. Allí, entre los tentáculos, sobresalían los ojos, una cantidad impresionante de ojos enormes y acuosos de seres de apariencia jurásica que parecían confabulados para lanzar al unísono una larga mirada a quien pasara por delante.
“¿Qué hacen con todo esto?”, pregunté a otro paseante indiferente a esa mirada unísona de los calamares. “Las capuchas dicen que las mandan para Japón”, respondió. Me dijeron (Leer más)
|
Anotaciones sobre cocina y otras barbaridades. Creo. Blog de Luis Córdova Este sitio tiene un espejo en vorazmente.com
|
Comentarios recientes
hace 1 año
hace 1 año
hace 2 años
hace 2 años
hace 2 años
hace 2 años
hace 2 años
hace 2 años
hace 2 años
hace 2 años